TV-3 y las escuelas, factor decisivo en la normalización lingüística en Cataluña

por Administrador

Artículo publicado en El País (14/5/1988)


Los sociolingüistas europeos consideran que en Cataluña se está produciendo una especie de milagro: no se está implantando una lengua impuesta y una segunda lengua disglósica, sino que se produce una penetración progresiva del catalán en cohabitación con el castellano, Es una fórmula difícil: reconocer el derecho colectivo a un idioma propio, el catalán, en la enseñanza, por ejemplo, y el derecho individual al castellano, que también es idioma oficial. El catalán avanza en todos los frentes, pero no se ha perdido el bilingüismo. Las dos fuerzas de choque de la normalización lingüística son los medios de comunicación audiovisual —en especial TV-3— y las escuelas. El progresivo aumento de comprensión del catalán, con cifras espectaculares en poblaciones de clara mayoría castellanohablante, está en relación directa con la evolución de las audiencias de los medios audiovisuales.

La ley de Normalización lingüística entró en vigor en abril de 1983. El primero de septiembre de ese mismo año. TV-3 hizo su primera emisión. El papel de penetración lingüística desempeñado por el canal autonómico, en primer lugar, pero también por el circuito catalán de TVE, las radios de la Generalitat y las emisoras municipales está en relación directa con el aumento del nivel de comprensión del catalán.

Los últimos datos globales sobre comprensión del catalán proceden del padrón municipal de habitantes, elaborado en 1986. Las cifras comparativas del nivel de comprensión entre 1981 y 1986 son elocuentes. Una localidad de fuerte inmigración y con una mayoría castellanohablante como Viladecans, por ejemplo, pasó de un nivel de comprensión del 51,3% en 1981 al 78,3% en 1986; Sant Joan Despí, de un 52,5%, a un 77,9%; y Santa Coloma de Gramenet evolucionó de un 50,5% a un 76%.

El 10 de septiembre de 1983, TV-3 ofreció un capítulo de Dallas, justo aquel en que se desvelaba si J, R. había muerto o no, misterio que TVE había dejado en suspenso al cancelar la serie. El débil y balbuciente “Oh, mare!” de J. R. hizo que muchos castellanohablantes descubrieran que entendían perfectamente el catalán. Los responsables de TV-3 han diseñado una programación, comercial y atractiva, que ha tenido un papel fundamental de penetración lingüística. De una media de 35,12 horas semanales de programación y una audiencia del 30% en 1984, TV-3 ha pasado a 81,45 horas semanales y un 44% de audiencia en 1987. TV-3 inició las emisiones regulares el 16 de enero de 1984. Diez meses después, la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV) encargó a ECO una encuesta con una muestra de 2.000 entrevistas para averiguar el grado de aceptación de TV-3 y del catalán. El 80% de los encuestados respondió que le gustaba que se hablase siempre catalán en TV-3 y un 90% aseguró que se aprendía catalán con TV-3.

Aprendizaje

En Cataluña se ha producido en los últimos 10 años un auténtico fenómeno de comunicación social —que surge en general de forma espontánea y que no tiene parangón con el resto de España— relacionado también directamente con la penetración lingüística del catalán: más de 50 televisiones locales en funcionamiento que emiten el 75% de su programación en catalán; 130 emisoras municiaples de radio; casi 200 publicaciones comarcales en catalán.

Si los medios de comunicación audiovisuales tienen un papel significativo en el aumento de la comprensión del catalán, la escuela es decisiva para su aprendizaje. En septiembre de 1983, un decreto del Gobierno catalán aplicó a la enseñanza no universitaria los contenidos de la ley de Normalización Lingüística, estableciendo que la lengua catalana y la castellana serían enseñadas obligatoriamente en todos los ni veles y grados de la enseñanza no universitaria. El decreto prevé, asimismo, la progresiva in corporación del catalán, no como asignatura, sino como lengua vehicular.

Pero, antes que la ley de Normalización Lingüística, antes que los decretos y órdenes que la desarrollan, la Generalitat instauró, como primer servicio, ya en 1978, el Servei d’Ensenyament en Catalá, con el objetivo prioritario de normalizar el catalán en la enseñanza. Los resultados están a la vista.

En 1984, el 45,12% de los centros docentes de Cataluña (públicos y privados) enseñaba integralmente en catalán o tenía un proyecto lingüístico; en 1987, es ya el 62,11%. En estos dos últimos años se ha incrementado casi en un 150% el número de escuelas que inician proyectos de enseñanza en catalán, y esto se produce en general gracias a la presión de grupos de padres y profesores que actúan como motor. El Departamento de Enseñanza de la Generalitat contribuye, entre otros aspectos, con planes intensivos que se aplican con la colaboración de ayuntamientos e instituciones locales, y con programas de inmersión (408 en 1984 y 613 en 1987). Este programa se dirige al nivel preescolar y, siempre a solicitud de escuelas y padres, con el objetivo de que niños castellanohablantes acaben el ciclo inicial sabiendo hablar y escribir el catalán.

Si hace 15 años era prácticamente imposible estudiar normalmente en catalán, hace cuatro o cinco surgió el temor de que los escolares no supieran suficiente castellano. Una prueba del Ministerio de Educación, en el curso 1983-1984, para comprobar el nivel de conocimiento del castellano en toda España hizo temblar las paredes del Departamento de Enseñanza de la Generalitat. Para mayor susto de los responsables de Enseñanza, el 60% de las escuelas de las cuatro provincias catalanas seleccionadas por el ministerio para realizar la prueba impartía las clases en catalán. La enseñanza del idioma castellano es obligatoria, pero se realiza de forma progresiva y no paralela (al final de los estudios secundarios, los alumnos deben acreditar un conocimiento correcto del castellano). Se temía lo peor: los alumnos no iban a superar el nivel exigido. La evaluación del ministerio fue una sorpresa: los catalanes se colocaron entre los 20 primeros puestos de los centros inspeccionados de todas las provincias españolas, por delante, por ejemplo, de la Comunidad de Madrid.

Si en la enseñanza media se está en vías de normalización (una normalización completa requiere tres generaciones), bajo el control del Departamento de Enseñanza, en la Universidad se va por libre. En general, el alumno puede elegir entre catalán y castellano, pero a veces depende exclusivamente del profesor el idioma en que se imparte la asignatura.

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