Bilingüismos

por Administrador

Reportaje publicado en varios artículos de El País en 1993 en el que se analizan los modelos bilingües de Canadá, Suiza, Bélgica e Italia.


ITALIA
(El País 14/11/1993)

La enseñanza en lenguas distintas a la italiana sigue sistemas dispares e incluso contradictorios en sus territorios plurilingües. Las normas que se aplican obedecen más a las obligaciones internacionales del Estado italiano al término de la Segunda Guerra Mundial que a una voluntad expresada por la Constitución de la República.

Valle de Aosta.

En este valle -una parte de cuya población es de lengua francesa- se sigue un modelo de bilingüismo total. El estatuto especial de 1948 señala que en las escuelas de cualquier modalidad y grado dependientes de la región (todas las existentes, incluyendo las privadas), se dedicará a la enseñanza de la lengua francesa un número de horas semanales igual que el de las destinadas a la lengua italiana. La enseñanza de algunas materias puede ser impartida en lengua francesa. Son las autoridades regionales, previa audiencia de la comisión mixta con la Administración central, las que prescriben qué asignaturas se imparten en francés.

La experiencia indica que el reparto de asignaturas impartidas en francés o en italiano es paritario, si bien el sistema permite múltiples variantes. El sistema es igual para todos, sea cual sea la lengua materna del niño. Se han planteado problemas para aplicarlo por la falta de suficientes profesores capacitados para enseñar en francés y porque la lengua italiana tiene mayor prestigio social que la variante franco-provenzal que hablan muchos habitantes del valle.

Bolzano.

La enseñanza en las escuelas maternales, elementales y de secundaria de la provincia de Bolzano, en la región del Trentino-Alto Adigio, se rige, por el contrario, por la lengua materna de los alumnos, sin paliativos. Se configura así un sistema de separatismo lingüístico: escuelas separadas para cada grupo lingüístico (alemán e italiano), donde la docencia se imparte en la lengua materna del alumno y la lengua de la otra comunidad se enseña únicamente como asignatura a partir de segundo o tercer curso de la escuela elemental y en las de secundaria. El personal docente sólo puede enseñar su propia lengua materna o en su propia lengua materna.

El padre o tutor inscribe al alumno en una u otra escuela, según sea su lengua materna. Aunque la ley no lo prohibe, no hay apenas posibilidad de elegir la enseñanza en la lengua distinta a la familiar: difícilmente un niño de lengua italiana conocerá suficientemente el alemán como para seguir sin dificultades las clases impartidas totalmente en ese idioma. Y al revés. No es posible, por tanto, el cambio lingüístico.

Para el ámbito territorial de las localidades ladinas de la provincia de Bolzano, el Estatuto hace una excepción: en las escuelas maternales y en el primer curso de las elementales, la lengua de la enseñanza es el ladino y la lengua, alemana o italiana, que el alumno habla con la familia. Para todos los demás cursos de la escuela elemental y para la secundaria, la lengua vehicular es el alemán y el italiano, a partes iguales. Es decir, que en este ámbito territorial no hay doble red escolar como en el resto de la provincia, sino un tipo único y uniforme de escuela bilingüe.

Friuli-Venecia Julia.

En esta región rige también el modelo del separatismo lingüístico. Los miembros del grupo étnico esloveno de la provincia de Gorizia y del territorio de Trieste tienen garantizada desde 1961 la enseñanza en lengua materna en las escuelas maternales, elementales y secundarias. Se trata de un derecho, que depende de la voluntad de los interesados, y no una obligación derivada de criterios más o menos objetivos (como el grado de conocimiento de la lengua). Tampoco se controla el nivel de conocimientos lingüísticos del futuro alumno para comprobar su pertenencia al grupo lingüístico al que se declara pertenecer al escoger la red escolar. En cuanto a la segunda lengua, el estudio del italiano es obligatorio en las escuelas elementales y secundarias con enseñanza en esloveno. Pero no se obliga, de forma recíproca, a estudiar el esloveno en las escuelas de esa zona con enseñanza en italiano. Los profesores de y en esloveno deben ser de lengua materna eslovena.

BÉLGICA
(El País 14/11/1993)

La ley de 1963 sobre el régimen lingüístico en la enseñanza de Bélgica, aún vigente aunque con incorporaciones posteriores, culminó el proceso de territorialización lingüístico-escolar iniciado ya en la ley de 1932, pero es más rigurosa que esta última.La lengua de la enseñanza en las guarderías y en las escuelas de enseñanza primaria, media, normal, técnica, artística o especial, tanto de centros públicos o libres (privados y municipales) subvencionados o reconocidos por el Estado, es, sin ninguna excepción, el flamenco en la región flamenca del país, el francés en la región valona y el alemán en los municipios de expresión alemana. Se implanta así el unilingüismo más absoluto y la lengua de la enseñanza se rige exclusivamente por el principio de la territorialidad lingüística.

La ley fijaba de forma definitiva la frontera lingüística entre belgas de habla francesa (valones) y de habla neerlandesa (flamencos), que dejaba de depender del resultado de los censos lingüísticos, que quedaron prohibidos a partir de entonces. De esa forma, los cambios lingüísticos que se produzcan en los municipios ya no pueden tener influencia alguna sobre el régimen de la lengua escolar.

La excepción de Bruselas.

En el distrito o región lingüística de Bruselas capital (donde coexisten valones y flamencos), la ley de 1963 mantiene el mismo régimen vigente desde 1932 para la aglomeración bruselense: la lengua de la enseñanza es la materna o usual del niño. No se puede optar por la lengua de la otra comunidad.

El jefe de familia debe hacer una declaración de cuál es la lengua materna o usual del hijo que quiere matricular. Una declaración que es severamente comprobada por la autoridad. Puede haber sanciones si es falseada.. La ley admite que en un mismo centro pueda haber una sección flamenca y una sección valona, pero en ese caso no pueden depender de una misma dirección.

Municipios fronterizos.

La legislación de 1963 modifica radicalmente el régimen lingüístico de las escuelas de la frontera lingüística vigente desde 1932. En estos 25 municipios se establece una territorialización mitigada al abandonar el régimen de la lengua materna o usual que les correspondía anteriormente. Desde 1963, la enseñanza debe impartirse en la lengua propia de la región a la cual pertenezca cada municipio, aunque en la etapa preescolar y primaria puede darse en una lengua nacional diferente de la propia de la región si es la materna del niño y si lo solicitan 16 padres y a cuatro kilómetros no haya ninguna escuela en que se enseñe en la lengua solicitada por los padres. También es un requisito que los cabezas de familia residan en uno de esos municipios.

La enseñanza secundaria, en cambio, debe impartirse en la lengua de la región, aunque se admite que algunas materias pueder darse en la segunda lengua.

Municipios ‘especiales’.

Los seis municipios de la periferia bruselense llamados municipios con facilidades, que pertenecen a la región flamenca, disfrutan de un estatuto especial. La norma general es que la enseñanza debe impartirse en lengua neerlandesa, pero en las etapas preescolar y primaria puede ser en la otra lengua nacional (francés) a los niños de lengua materna o usual francesa, siempre, y cuando el jefe de familia resida en uno de esos municipios y lo pidan 16 jefes de familia que residan en uno de esos municipios.

No se aplica aquí la enseñanza en la etapa de secundaria de un cierto número de materias en la segunda lengua. O dicho de otra forma: no hay enseñanza en francés en secundaria.

En resumen: si los padres de niños de lengua materna o usual neerlandesa que viven en Flandes desean que sus hijos asistan a escuelas francesas, o se desplazan a una escuela situada en Valonia o los matriculan, si las hay en Flandes, en una escuela libre en lengua francesa, pero que en ese caso ni estará subvencionada ni será reconocida. Lo mismo ocurre con el caso recíproco de una familia francófona que quiera que su hijo estudie en neerlandés.

Todo este régimen tiene excepciones en las guarderías y escuelas primarias sólo accesibles para hijos de militares acantonados en una región lingüística distinta a la suya; en las escuelas vinculadas como sección didáctica a una universidad, accesibles sólo para hijos de profesores, personal de la universidad y alumnos cuya lengua materna sea distinta de la lengua de la región donde radique la universidad, y para niños extranjeros, de familias cuyo cabeza de familia trabaje para organismos internacionales y embajadas.

La región alemana.

En la región germanófona la lengua de enseñanza es el alemán, pero con un régimen parecido a los municipios de frontera lingüística: enseñanza en lengua materna para la minoría francófona y, además, posibilidad de enseñanza bilingüe desde tercero de primaria.

CANADÁ
(El País 15/11/1993)

La lengua de la enseñanza en la provincia francófona de Quebec -el 77,8% de sus seis millones de habitantes son de lengua francesa- está regulada por una ley de 1977 que aprobó la Carta de la Lengua Francesa. La nueva ley fue impulsada por el nacionalista Partido Quebequés, triunfador en as elecciones de un año antes.Esta ley decretaba el francés como única lengua oficial de la provincia y prestaba especial atención al sistema lingüístico escolar, con el objetivo de frenar la expansión de la lengua inglesa en el terriorio quebequés. Las leyes lingüísticas anteriores, de 1969 y 1974, también eran proteccionistas respecto al francés, pero no habían logrado sus objetivos sin evitar por ello los conflictos.

A diferencia de la ley de 1974, la carta abandona el modelo bilingüe y prohíbe el uso de otras lenguas distintas del francés para determinadas actividades. En la educación, la nueva legislación determina que la enseñanza (tanto en la escuela privada como en la pública) se imparte en francés en las clases de maternal, en las escuelas primarias y en las de secundaria, con las excepciones siguientes:

Pueden recibir la enseñanza en inglés, a petición de su padre o madre:

a) Los niños cuyo padre o madre ha recibido en Quebec la enseñanza primaria en inglés; b) los niños cuyo padre o madre está, en la fecha de entrada en vigor de la ley, domiciliado en Quebec y ha recibido, en el exterior de Quebec, la enseñanza primaria en inglés; c) los niños que, durante su último año de escolaridad en Quebec antes de la entrada en vigor de esta ley, recibían legalmente la enseñanza en inglés en una clase de maternal pública o en la escuela primaria o de secundaria, y d) los hermanos y hermanas pequeños de los niños determinados en el párrafo c).

Están exentos de estas rígidas reglas los niños que presenten graves dificultades de aprendizaje, o los hijos de quienes residan temporalmente en la provincia, así como los amerindios, cris e inuit.

La ley deja intacta la red escolar de lengua inglesa existente, pero pone dificultades a su proliferación (el ministro de Educación debe autorizar nuevas unidades de docencia en esa lengua). Pero lo más significativo es que prohíbe que los niños de familias anglófonas de fuera de Quebec pero que trasladan su residencia a la provincia puedan recibir la enseñanza en inglés. Lo mismo ocurre con los hijos de inmigrantes no canadienses, aunque procedan de países de lengua inglesa. Una de las preocupaciones de los francófonos era que los hijos de inmigrantes se apuntaban mayoritariamente a colegios de lengua inglesa, tendencia que se invirtió con la nueva ley.

No hay ningún precepto que establezca el inglés como segunda lengua para los alumnos de lengua cesa. Por el contrario, la ley señala que los certificados de estudios secundarios están condicionados al conocimiento hablado y escrito de la lengua. francesa (lo que afecta a los alumnos de enseñanza en inglés). El estudio del francés como segunda lengua es obligatorio desde primer curso. a lengua inglesa, en cambio, sólo puede estudiarse desde cuarto curen la escuela francófona.

La respuesta federal

El Gobierno federal contestó en 1982 con una Carta (le Derechos y Libertades, con el objetivo de garantizar a todos los canadienses (de nacimiento o de adopción) de lengua inglesa el derecho a que sus hijos puedan recibir la enseñanza en su lengua si se trasladan a vivir a la provincia francófona. También pretendía garantizar la enseñanza en francés para las minorías francófonas, de las provincias de lengua inglesa. Se trataba, en suma, de no dificultar la movilidad de los canadienses.

Las autoridades de Quebec aceptaron esas correcciones, excepto en lo que se refiere a los niños de la población de origen inmigrante que se instala directamente en la provincia, aunque sus padres hayan adquirido la nacionalidad canadiense y aunque su lengua de origen sea la inglesa. Éstos deben escolarizarse en francés

Quebec suaviza su política lingüística
(El País 21/11/1993)

Una de las innovaciones más importantes del anteproyecto para modificar la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña es la introducción de medidas coercitivas (multas) para garantizar la presencia, siquiera parcial, de la lengua catalana en determinados ámbitos: el cine y las emisoras de radio concesionarias de la Generalitat (todas las de frecuencia modulada). La provincia francófona de Quebec (Canadá), cuya política lingüística ha sido un ejemplo para muchos nacionalistas catalanes, ya introdujo esas prácticas en 1977 a través de una legislación -más radical que el anteproyecto de la Generalitat- que está hoy en revisión en la línea de mayor tolerancia hacia el inglés

La Administración del Quebec ha suavizado este verano la legislación de 1977 que prohibía que la lengua inglesa pudiera ser utilizada en la rotulación y en la publicidad exterior de los establecimientos comerciales de la provincia. Una nueva ley autoriza que carteles, rótulos y vallas puedan estar escritos también en inglés, pero siempre que la versión en francés sea preeminente. No ha cambiado la obligación de las empresas de utilizar el francés tanto como lengua externa como interna, pero se han relajado los mecanismos para sancionar la infracción a esta norma.La ley catalana del Estatuto del Consumidor, aprobada en marzo pasado, ya prevé sanciones para quien no respete los derechos de los consumidores, entre los que por primera vez se incluían los lingüísticos, pero aún no hay un reglamento que regule las multas. El anteproyecto de la nueva Ley de Normalización Lingüística se remite al Estatuto del Consumidor para regular el uso del catalán en el mundo comercial.

Quebec tiene seis millones de habitantes, el 78% de los cuales son de lengua materna francesa. Cataluña tiene también seis millones de habitantes, pero sólo la mitad tiene como lengua materna el catalán y la totalidad de su población conoce el castellano. Entiende el catalán el 93,8% de la población de Cataluña, lo sabe hablar el 68,3%, lo sabe leer el 67,6% y escribir el 39,9%.

En 1977, un año después de que ganara las elecciones autonómicas el nacionalista Partido Quebequés, el Parlamento de la provincia promulgó la Ley 101, o de la Carta de la Lengua Francesa. Esta ley, a diferencia de otras anteriores que ya habían declarado el francés como lengua oficial del Quebec, se dotó de medios para hacer respetar esa declaración y se excluyó el bilingüismo institucional. También estableció una regulación muy rígida en el campo de la enseñanza (véase EL PAÍS del 15 de noviembre). Una nueva legislación aprobada el pasado verano ha suprimido la obligación de que rótulos y carteles estén escritos únicamente en francés.

El francés -establecía, entre otras cosas, la ley 101- es la lengua oficial de Quebec. Todo el mundo tiene el derecho a ser atendido e informado, oralmente y por escrito, en francés por la Administración, los servicios de sanidad, los servicios sociales, las empresas de utilidad pública, los colegios profesionales, las asociaciones de trabajadores y las distintas empresas establecidas en Quebec. Los consumidores de bienes y servicios tienen el derecho a ser informados y servidos en francés.

Única lengua oficial

La lengua francesa se convertía así en la única oficial de la Administración, la legislación y la justicia de la provincia. El texto en francés de leyes y reglamentos es la única que tiene validez legal. El conocimiento y el uso de esa lengua es condición indispensable para acceder o promocionarse en la función pública. Los profesionales liberales que trabajen en Quebec deben demostrar un conocimiento suficiente de la lengua.La nueva legislación ponía el acento en el sector económico, considerado clave para la introducción del francés. Las empresas de más de 50 trabajadores tienen la obligación de funcionar en francés, y eso supone generalizar el uso de esa lengua en todos los niveles, tanto orales como escritos: publicidad, documentación interna y externa, atención al público, etiquetas, selección y promoción de personal.

La Oficina de la Lengua Francesa extiende certificados de utilización del francés a las empresas de más de 50 trabajadores, siempre que éstas cumplan unos estrictos requisitos, lo que requiere asesoramiento, pero también control de sus actividades. La no obtención de ese certificado o el incumplimiento de lo establecido una vez obtenido aquél supone una infracción, sancionable con multa.

Las empresas de menos de 50 trabajadores no están obligadas a obtener el certificado, pero no por ello están exentas de acatar la ley que las obliga a que toda la documentación interna o externa, rotulación y lengua de trabajo sea en francés.

Uno de los aspectos que más ha contribuido a modificar la imagen externa del país afecta a la rotulación pública, catálogos, instrucciones de uso, menús, cartas de vino, certificados de garantía, facturas, recibos y publicidad comercial, que la ley 101 obligó a que fuera únicamente en francés. Se aceptaba la utilización de otra lengua cuando se tratara de comercios o instalaciones vinculados directamente a una cultura foránea.

La Carta de la Lengua Francesa creó una comisión de protección de la lengua, encargada de llevar ante los tribunales a los infractores lingüísticos si fracasaba el acuerdo amistoso. Los tribunales pueden ordenar que sean retirados o destruidos los carteles, anuncios, vallas y luminosos que contravengan la disposición de la ley. También puede ser sancionados, con la inhabilitación, el funcionario de enseñanza que no cumpla con la ley (que regula qué niños pueden recibir la educación en inglés o en francés).

Corte Suprema

La rotulación y la publicidad comercial sólo en francés dio pie a un conflicto jurídico, al considerar la Corte Suprema que la libertad de expresión permitía que la rotulación fuera bilingüe, aunque se utilizara el francés de forma preeminente (letras de mayor tamaño, ocupando la primera línea de cada texto, o la columna de la izquierda, por ejemplo). La Administración del Quebec aceptó primero que las rotulaciones internas en los comercios pudieran ser bilingües, pero no la exterior. Posteriormente, a través de una nueva ley aprobada recientemente y que aún no ha entrado en vigor, se ha generalizado la autorización para la publicidad exterior en ambas lenguas. También se ha suprimido la comisión de protección de la lengua, cuyas funciones han pasado a la Oficina de la Lengua Francesa, concebida originalmente para fomentar el uso de la lengua y no como policía lingüística.En opinión de Michel Paillé, miembro del Consejo de la Lengua Francesa de Quebec, “se ha perdido efervescencia, y los propios quebequeses se han relajado en la exigencia del uso público del francés en exclusiva”. La posibilidad de acudir a los tribunales para sancionar a los infractores se mantiene, pero en opinión de Paillé los procedimientos se han relajado y los fallos judiciales pueden tardar ahora años.

SUIZA
(El País 15/11/1993)

La Constitución de Suiza no precisa los derechos lingüísticos en la escuela, pero sí dispone que el alemán, el francés, el italiano y el romanche son las lenguas nacionales del país, aunque sólo las tres primeras son declaradas lenguas oficiales.Este carácter plurilingüe tiene validez únicamente a nivel federal, porque cada cantón fija cuál es la lengua o las lenguas oficiales del mismo. De los 23 cantones, 19 son unilingues (14 de habla alemana, Cuatro de habla francesa y uno de habla italiana), tres bilingües (francés y alemán: Berna, Friburgo y el Valais) y uno trilingüe (alemán, italiano y romanche: el de los Grisones). Cada cantón es soberano para imponer su lengua oficial como vehículo de enseñanza, tanto en los centros públicos como privados.

Una sola lengua.

En los cantones unilingües, la lengua oficial es la única admitida en la enseñanza. Se impone así la regla de territorialidad, y es indiferente la lengua del alumno. También en las escuelas privadas, subvencionadas o no, aunque en esto hay excepciones en algún cantón.

En 1956, explica el profesor Antoni Milian en su obra Drets lingüístics i dret fonamental a l´educació, el Consulado de Francia en Zúrich fue autorizado por el cantón para abrir una escuela primaria privada para niños extranjeros de habla francesa. Al año siguiente, la asociación que había asumido la dirección de la escuela pidió autorización para acoger también a niños suizos de habla francesa cuyos padres se hubiesen establecido en Zúrich.

El cantón lo autorizó, pero con la condición de que los niños suizos sólo podían permanecer en la escuela francesa un máximo de dos años, prorrogables a tres. Transcurrido este plazo, debían cambiar a una escuela pública o privada en lengua alemana para poder seguir estudiando en el cantón. En aquel periodo debían aprender el suficiente alemán para poder hacer ese cambio. Esta condición dio pie a un largo pleito legal, que ganó el cantón.

El cantón de Ticino (italianohablante) mantuvo también un largo pleito con escuelas privadas en lengua alemana abiertas en su territorio, una de las cuales ha sobrevivido. El cantón acabó por dulcificar el régimen de lengua territorial y acepta escuelas en otra lengua para hijos de familias que residan temporalmente en el cantón, pero siempre que se enseñe también el italiano.

Cantones plurilingües. En los cantones con más de una lengua oficial rige asimismo la regla territorial: la lengua oficial y de enseñanza es la del distrito correspondiente. En el cantón de Berna hay un distrito con lengua oficial francesa, otro con lengua alemana y un tercero bilingüe.

En este cantón se encuentra una rara excepción al principio de territorialidad, al existir una escuela cantonal en lengua francesa en la ciudad de Berna, que pertenece al distrito germanófono. Se trata de una escuela para hijos de los funcionarios federales de lengua francesa establecidos en la capital, que fue creada como centro privado en 1944. Las autoridades del cantón, la confederación y el municipio de Berna inicialmente le denegaron la subvención, que luego tuvieron que conceder. Finalmente, en 1979, pasó a ser escuela pública, dependiente del cantón. Se trata, sin embargo, de un caso aislado que obedece a la necesidad de reclutar funcionarios federales de lenguas distintas.

En casos excepcionales, en los cantones plurilingües se permite que un niño perteneciente a una minoría lingüística en un municipio pueda inscribirse en una escuela de un municipio cercano en el que se imparta clases en su idioma. En unos cantones, el gasto suplementario corre a cargo del municipio de origen, y en otros a cargo de la familia. La determinación de la segunda lengua y la fijación de la edad escolar en que empieza el estudio obligatorio es competencia de los cantonces, y hay mucha disparidad de criterios. No es extraño que en los cantones francófonos se elija el inglés como segunda lengua, y no el alemán.

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