La prosperidad catalana vino de la mano de Felipe V

por Administrador

En su articulo “Elliott y el debate catalán” publicado en La Vanguardia (9/1/2013), Francesc de Carreras acusaba a los historiadores catalanes de ser cómplices de quienes falsean la historia y se hacía una serie de preguntas al respecto. Su articulo recibió la respuesta de Albert Sánchez Piñol (Francesc de Carreras i el 1714, La Vanguardia 27/1/2013) y de Germà Bel (Desmitificando desmitificaciones, La Vanguardia 15/1/2013). A continuación se reproducen sus respuestas de forma entrelazada y se añaden citas de Joaquim Albareda, García de Cortázar y la página web de la Generalitat para completarlas.

felipev

¿Por qué no explican que el 11 de septiembre de 1714 fue el final de una guerra de sucesión a la Corona de España provocada por el enfrentamiento entre las grandes potencia europeas?

“En efecto, la guerra empezó como un conflicto sucesorio, pero dentro de España enfrentaba dos concepciones del poder político, la catalana y la castellana, radicalmente opuestas. Los ideologos castellanos resumían su pensamiento con la expresión “la palabra del rey e ley”. Estos mismos ideologos recriminaban a los catalanes que “para ellos el rey solo lo es in abstracto”. Cada vez más, los historiadores consideran el absolutismo como un paréntesis retrógrado de la historia europea, no solo en materia de libertades, sino también para el desarrollo económico. Por el contrario, el constitucionalismo catalán ha sido definido como “republicanismo monarquico” (Sanchez Piñol)

¿Por qué no explican que en dicha fecha no perdieron los catalanes libertad alguna sino únicamente los antiguos fueros estamentales?

“Para empezar, en Catalunya había Constituciones, no fueros. Y es lamentable que el señor Carreras, que es jurista, no haya experimentado ninguna inquietud por estudiar el corpus jurídico catalan de principios del siglo XVIII. En este caso, habría descubierto lo que saben todos los historiadores del periodo: que se trataba de una legislación avanzada, de origen medieval pero constantemente modernizada, y que favorecía a las clases populares en la medida en que ponía limites al poder absoluto del rey y usaba beneficios sociales en los ámbitos de la fiscalidad, la justicia, la guerra y el control de los ministros reales. Un hecho, por cierto, que explica la desesperada resistencia de los años 1713 y 1714. El mismo Felipe V se quejaba amargamente de que “las ultimas cortes los han dejado (a los catalanes) más republicos que a los ingleses”. El revisionismo tiende a hacer creer que el pueblo catalán fue manipulado por unas clases dirigentes que lo forzaron al sacrificio, cuando la realidad histórica es la inversa: el 1713 los patricios catalanes votaron en contra de la defensa de Barcelona, pero la presión popular los obligó a organizar la lucha”. (Sanchez Piñol)

¿Por qué no explican que el auge del siglo XIX está basado muy fundamentalmente en el libre comercio con América concedido por Carlos III, un rey Borbón, mientras esta libertad fue negada antes por la dinastía de los Habsburgo?

“El Nuevo Mundo, por orden de Isabel la Católica, se incorporó en exclusiva al reino de Castilla. Sevilla primero y Cádiz a partir de 1717 serían los únicos puertos que podían comerciar con América. Cataluña, como otros países europeos, lo tenía que hacer mediante los agentes establecidos en estas ciudades. Durante los primeros dos siglos, sin embargo, la debilidad demográfica y económica de Cataluña hizo que el comercio catalán fuera casi inexistente. Sin embargo, el aumento demográfico y la modernización de la economía que experimentó Cataluña en el siglo XVIII hicieron que se pasara de ‘producir para consumir’ a ‘producir para vender’. El motor impulsor fue la vid, las manufacturas textiles y papeleras y las actividades marítimas. En 1778, cuando el rey Carlos III liberalizó el comercio americano desde los puertos catalanes, el país estaba preparado para el enderezamiento” (Página web de la Generalitat).

¿Por qué no explican que la política proteccionista de los gobiernos españoles a la industria catalana durante los siglos XIX y XX, hasta el Plan de Estabilización de 1959, fue en beneficio de las empresas de Catalunya y, probablemente, en perjuicio de los consumidores del resto de España?

“En paralelo esta el crecimiento económico que aparece a finales del siglo XVII y que en el XVIII despega. No es gracias a los Borbones que España prospero (como tampoco lo fue gracias a Franco en el siglo XX), es gracias a que se habian asentado las bases a finales del XVII con la especialización económica (…) porque ya se estába estructurando una economía de mercado. (…) La economía es autónoma de la política y en cualquier caso si que es verdad que los comerciantes catalanes saben aprovecharse de los resortes de la política borbónica, como por ejemplo la abolición del derecho de estrangería para introducirse en toda España (…) pero tuvieron que saber competir para invadir los mercados del interior de España. Pierre Vilar decía que los catalanes se vengaron de la derrota política conquistando el mercado hispanico”. (Joaquim Albareda)

“En el apogeo de la producción agropecuaria del XIX también tendrán su influencia las exportaciones dirigidas a las Antillas y Europa, como demuestra el tráfico santanderino de trigo hacia Cuba y Puerto Rico, apoyado por las leyes coloniales de 1819, que gravan el acceso de granos no españoles. Desde la década de los veinte, sin embargo, Cataluña lo igualará para, en unos años, desbancarlo y copar las exportaciones harineras con una floreciente industria nutrida del trigo europeo importado a bajo precio después de 1885. Arruinados por la competencia catalana, los castellanos son presa fácil de las manipulaciones políticas contra el catalanismo emergente, al que asedian con su propio memorial de agravios”. (García de Cortázar, Breve Historia de España)

¿Por qué no explican que el siglo XVIII, gobernando los Borbones, empezó la prosperidad económica de Catalunya, tras siglos de decadencia, los dos últimos bajo gobierno de los Austria?

“He aquí un mito similar al que vinculaba el desarrollo económico al franquismo, una hipótesis que hoy día tiene muy pocos partidarios. Para empezar, es una falsedad manifiesta que los llamados “siglos de decadencia”, que, en efecto, lo fueron en los aspectos culturales, lo fueran también en el ámbito económico. Las últimas investigaciones demuestran que el Principado tenía una economía productiva y comercial tan dinámica como expansiva, orientada al Atlántico norte y a la Mediterrania occidental. A este edificio solo lo pudo derrumbar una catástrofe humana y financiera absoluta: la ocupación militar por el ejército borbónico. Los testigos hablan de una represión “peor que la practicada por el duque de Alba en Holanda”. (Sanchez Piñol)

“¿Y cuál era la situación económica en el XVII, a inicio del reinado de Felipe III?: “Los ministros castellanos del Rey se encontraban obstaculizados en su gobierno de la monarquía por las leyes y libertades de las demás provincias y, al mismo tiempo, Castilla estaba inundada por una crisis económica de tal magnitud que tarde o temprano se vería obligada a mirar hacia las otras provincias en busca de alivio fiscal” (página 18)”.

“Es necesario, ahora sí, desmitificar un Mito: el del declive económico de Catalunya en el siglo XVII. Lo que estaba en declive era el centro peninsular. Por contraste, el producto por habitante creció en el XVII en regiones periféricas como Andalucía, Murcia, Catalunya y Galicia, como muestra el artículo del 2007 en European Review of Economic History de los profesores Álvarez-Nogal y Prado de la Escosura (de la Universidad Carlos III de Madrid). La explicación del Mito del declive catalán al XVII es sencilla: la historiografía tradicional proyectó el declive de la economía castellana al conjunto de España, y entonces proyectó la evolución del conjunto a Catalunya. Por cierto, si quieren saber qué pasó en la primera mitad del XVIII, después de la guerra de Sucesión, en Castilla la Nueva (que incluye Madrid) y Catalunya, lean el artículo. Espectacular”. (Germà Bel)

“No es este el único problema interno de Felipe IV: en parecidas circunstancias y aprovechando la presencia del ejercito en Catalunya, Portugal se subleva el mismo año de 1640 (…) Ante la disyuntiva, Portugal o Catalunya, las razones históricas, demográficas, económicas y estratégicas empujan al monarca a concentrarse en la recuperación del Principado, lo que permite a los portugueses levantar un ejercito y firmar alianzas con Inglaterra y Francia. (…) crece igualmente el descontento en Andalucia (…) Aragon (…) en Nápoles y en Sicilia, expresión todos ellos del malestar y el temor de los reinos periféricos a hundirse en la ruina de Castilla (…) Hubo de pagarse un alto precio: rosellos y devaluaciones ahogan la economía presa del marasmo económico, se subastan bienes de la corona y en 1647 y 1662 Felipe IV decreta la bancarrota” (García de Cortázar, Breve Historia de España)

No es verdad que hubieran ‘perdido libertades’ en 1714, ni que el Principado fuera ‘más democrático’ antes que después de Felipe V.

(Respuesta íntegra de Germà Bel)

“Cierto, “democracia” como concepto universal y operativo es de finales del siglo XIX. Con todo, más que entrevistas sueltas, tiene interés leer una obra capital de Elliot: La Revolta Catalana. 1598-1640. Un estudi sobre la decadència d’Espanya (1598-1640), publicada en inglés en 1963, y en catalán en 1966, edición ésta que cito. La obra ya despliega sus claves en el primer capítulo, “Castilla y Aragón”.

“¿Cuál era el entorno que presidía la dinámica política del periodo? Elliot nos dice (página 13): “El resultado lógico de la premisa que Castilla representaba ella sola la verdadera España, era el deseo instintivo de hispanizar, que en realidad significaba castellanizar, las otras provincias de la península y el imperio, y esto significaba ni más ni menos que abolir las leyes y libertades individuales, abolir también el marco contractual de su gobierno, y la consiguiente reducción de aquellas provincias al estatuto legal de Castilla”. O sea, abolir las leyes y las libertades individuales, y el marco contractual del gobierno (pactismo, en Vicens Vives) ¿Bueno o malo? Esto”

“¿Y cuál era la potestad tributaria de los territorios de la Corona de Aragón? Qué pasaba cuando el Rey quería nuevos ingresos? Otra vez, que hable Elliot (página 12) “Esto sólo podía hacerse en Cortes, que no se podían celebrar a menos que el monarca estuviera personalmente presente. Pero las Cortes de los Estados de la Corona de Aragón, a diferencia de las de Castilla, eran difíciles y personalistas. Los subsidios sólo se podían votar después de tratar los agravios y, como la lista de los agravios era siempre larga, la obtención de un subsidio de las Cortes podía ser extremadamente costosa en términos de concesiones políticas y administrativas”. Ahora esto se llama soberanía tributaria. ¿Antiguo o moderno? Soberanía”.

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