La inmersión lingüística

por Administrador

En un sentido amplio se puede decir que hacen una inmersión lingüística los adolescentes o jóvenes que durante las épocas de vacaciones viajan a otro país para estudiar y aprender su lengua. El método de inmersión lingüística tiene, sin embargo, otras dimensiones pedagógicas y sociolingüísticas. También se habla de inmersión para hacer referencia a determinados programas utilizados con niños de guardería o de los primeros cursos de la enseñanza primaria en países o territorios donde coexisten dos lenguas. Es aquí donde adquiere relieve la inmersión lingüística como método pensado para garantizar que los alumnos adquieran con competencia plena una lengua distinta de la lengua familiar, sin detrimento de esta última.

En una situación de inmersión lingüística, los alumnos cursan el conjunto de aprendizajes propios de la edad haciendo uso de una lengua que no es su primera lengua. La implantación de este método conlleva, además, que la lengua y la cultura familiares de los alumnos sean socialmente fuertes y tengan, por tanto, una presencia, una funcionalidad y una vitalidad aseguradas en ámbitos no escolares.

La primera experiencia de inmersión lingüística se llevó a cabo en 1965 en Quebec, en la escuela Saint Lambert. En Cataluña se aplicó por primera vez un programa de inmersión en el curso 1983-84, en diecinueve escuelas públicas de Santa Coloma, con una población de alumnos mayoritariamente castellanohablantes. La idoneidad del cambio de la lengua del hogar por la lengua de escuela parecía suficientemente garantizada por el cumplimiento de los requisitos que exige la puesta en marcha de esta metodología: la inmersión lingüística era opcional, la lengua y la cultura castellanas, es decir, la lengua y la cultura familiar de los alumnos eran dominantes en el entorno de implantanción de la experiencia y, finalmente, se hacía un esfuerzo para ofrecer un tratamiento pedagógico de calidad.

Los resultados alentadores de la primera experiencia catalana confirmaron la oportunidad de extender esta metodología a otras escuelas y lugares. El curso 1989-90 la inmersión lingüística estaba presente en más de 700 escuelas y incidía sobre un colectivo escolar de más de cincuenta y dos mil alumnos. La experiencia catalana ha presentado desde un principio dos variables importantes respecto a la experiencia canadiense. Por un lado, los alumnos catalanes que siguen un programa de inmersión lingüística tienen mayoritariamente una procedencia sociocultural baja. De otra, los niños catalanes de las primeras épocas de experimentación accedieron a los programas de inmersión a partir de los cuatro años de edad; últimamente, cada vez hay más niños que acceden a partir de los tres años. Se trata, pues, de una experiencia de inmersión precoz. Este modelo catalán ha sido reconocido internacionalmente

El sistema de inmersión lingüística ha recibido desde sus inicios un apoyo claramente mayoritario de los partidos representados en el Parlamento de Cataluña. Asimismo, desde el inicio ha sido sometido a ataques de grupos y colectivos con el apoyo explícito de medios de comunicación, partidos políticos o incluso de instituciones del resto del Estado. Los ataques se han materializado recurriendo reiteradamente el sistema ante los tribunales. Entre los motivos aducidos está la supuesta pérdida de competencia de expresión en castellano en comparación con otras comunidades autónomas (desmentida por los estudios realizados), pretendidas alteraciones de tipo psíquico en ningún caso confirmadas, y acusaciones de discriminación por razón de lengua o por la vulneración de los derechos individuales. Esta ofensiva dio lugar, ya antes de los inicios de la inmersión, a raíz de las primeras medidas de introducción del catalán en la escuela, en un llamado Manifiesto de los 2.300 (1981).

A partir de entonces se sucedieron los ataques por la vía judicial, algunos de los cuales llevados a cabo por particulares y otras por organizaciones contrarias a la Ley de Normalización Lingüística . En 1994 el Tribunal Constitucional cerró, en principio, la polémica con una sentencia favorable al modelo de inmersión lingüística catalán, y en 1998, a pesar de la continuación de los ataques de determinados colectivos, el Parlamento de Cataluña revalidó por amplia mayoría el modelo a través de la aprobación de la nueva ley de Política Lingüística . A pesar de la consolidación del modelo, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 abrió una brecha para volver a iniciar las demandas judiciales.

Paralelamente, la ofensiva contra el predominio del catalán en las aulas se afianzó con la aprobación de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) (2013) por el gobierno español del Partido Popular, que imponía a las comunidades autónomas con lenguas cooficiales que el castellano fuera también vehicular en las escuelas y la obligatoriedad de ofrecer educación exclusivamente en castellano a los alumnos de los padres que cursaran la petición, con cargo, además, a la Administración de los gobiernos autónomos. En enero de 2014, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictaminó, en respuesta a la demanda de un grupo de padres, que los centros escolares debían impartir un 25% de la materia en castellano si al menos un alumno (o su familia) lo pedían. La LOMCE y esta sentencia fueron criticados por todo el espectro político catalán (salvo PP y Ciutadans) como un intento deliberado de desmantelar el modelo catalán de inmersión lingüística vigente a lo largo de treinta años y avalado democráticamente.

Por otra parte, con el decreto ley llamado Tratamiento Integral de las Lenguas (TIL), en septiembre de 2013 el Gobierno Balear del PP redujo drásticamente la presencia del catalán en los centros escolares de las Islas que empleaban un sistema similar al de la inmersión lingüística de Cataluña. En el País Valenciano, por su parte, el gobierno presidido por Albert Fabra, también del PP, a principios de 2014 cerró más de un centenar de líneas en valenciano en escuelas públicas, además de negar reiteradamente plazas de educación en valenciano a los padres que lo pedían

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